Cómo la expatriación cambió mi forma de consumir la moda ?

Segunda (¿y ultima?) parte de mi publicación acerca de cómo mi estilo cambió con mi llegada a Argentina. Hoy, termino con este articulo donde les cuento cómo “consumo” la moda desde que vivo en Argentina.

Es una palabra que no me gusta mucho, «consumir», pero cuando uno lo piensa es la realidad. Soy consumidora de un producto, elijo usar mi dinero como quiero, para vestirme (“vestirme, eso sí, estamos de acuerdo, comprar ropa es más que eso).

Como les decía acá, y como lo comprueban mis últimas compras y ventas en las páginas de ropa usada francesas y argentinas: compré y me deshice de muchas prendas durante este año. Por diferentes motivos que les expliqué en mi última publicación – sobre todo por un tema de adaptación. Por ejemplo, elegí deshacerme de prendas muy llamativas o delicadas, que quería mucho pero que no podía usar. Y me compré o me quedé con prendas más clásicas, cambiando un poco de mi rango de colores habitual (eso gracias a la piel bronceada que no tenía antes!). Eso enseña claramente que mi estilo cambió desde que llegué acá. 

Ya estaba sensible al tema de tener un guardarropa razonable (sin que sea minimalista) cuando vivía en Francia, por motivos éticos, prácticos y económicos, y seguí con esa onda este año, mejorando y adaptándome. Hay que decir que el sueldo local argentino también justifica buscar soluciones para consumir de forma más inteligente…

 

 

1.       Unas compras nuevas no siempre concluyentes

No compré mucha ropa nueva en tiendas este año en Argentina. Falta de tiempo, de oportunidades para hacer shopping, y sobre todo de forma general me parece todo caro por una calidad baja. Me doy cuenta que estuve vendiendo las prendas que compré nuevas casi sin haberlas usado. Por ejemplo:

  • Sandalias tipo chancleta 47 Street (yo soy más de ojotas o sandalias de cuero)

  • Zapatillas con triple suela que tenían demasiado color y eran demasiado deportivas y “adolescentes” por mí al final!

 

Obviamente hubo unas excepciones que siguen en mi guardarropa hasta ahora:

  •  Unos pantalones cómodos rojos estampados (se los enseñé acá) y un suéter cómodo negro básico (de poliéster, pero muy práctico)

  • Una calza suelta y cómoda (acá)

  • Unos pantalones anchos tiro alto azul celeste/turquesa, que compré rebajado y que terminé cosiendo para que sea totalmente de mi gusto (le cerré las aperturas que tenía adelante las piernas y que no me gustaban y ahora sí, está perfecto).

 

Para terminar un mono blanco ancho y cómodo con dos bolsillos que está en evaluación todavía. La tela no es muy buena pero capaz que el corte sea clásico, voy a ver si la uso este verano.

No siento que exagero cuando compro ropa nueva en las tiendas, porque siempre trato de evitar compras rápidas. A veces hasta le digo que no cuando mi novio me quiere regalar unos jeans que me gustó en una vidriera. Mi respuesta: “no, no, déjame pensarlo, pasaré otra vez a probarlo para estar segura que me guste.” También, como uso menos mi ropa propia, trato de tener una guardarropa más reducida pero optimizada al 100% (“que me procure felicidad” como diría Marie Kondo).

 

Bueno, entendieron que el shopping físico en las tiendas no es la solución que más me gusta. Siempre me parece caro (no por un sueldo europeo… aunque… con la crisis vestirse s volvió un lujo en Argentina!). Sobre todo, no es eco-friendly, no lo podemos ignorar, y, además, a mi lo que me gusta, es chusmear, buscar, imaginar looks originales que no se ven por todos lados…

 

 

2.       La ropa usada

Ni bien llegué a Argentina, me anoté en una página de venta de ropa usada: Renova tu Vestidor (acá lo había hablado). Francamente, esperaba más de la página entonces no compré tanto ni vendí mucho estos últimos meses. Estoy esperando que la pagina mejore su funcionamiento y permita más intercambios entre compradora y vendedora para hacer compras más importantes

Para darles una idea de mi actividad en esta página, me compré:

1/ Básicos sin marca especial encontrados muy baratos (un mono camel) o de marca americana que son caros en Europa pero que encontré a buen precio (camisa y pantalones J. Crew)

2/ Prendas para probar, que me parecían posiblemente cancheras: básicos (suecos de madera y cuero de buena calidad y como nuevos) o cosas más “Latam” (remera con volantes rosas y amarilla).

Hubo errores, nada dramático porque siempre limito el presupuesto cuando no conozco bien la prenda: una campera de piel de cordero, muy cálida, vintage, pero algo cortita, y una cartera chica adorable pero que seguramente nunca usaré al final. Comprar ropa usada, también es equivocarse, pero uno puede encontrar tesoros. ¡Es un juego y lo acepto!

 

 

3.       Seguir chusmeando en Vinted.fr

Me van a decir: «En una página francesa? Desde Argentina ? »

¡Si! Mi mama es mi mejor ayudante para mi shopping europeo desde que dejé Francia. Ella me compro lo que me gusta allá, recibe los pedidos, y me guarda todo en mi cuarto allá. Y mis sesiones de shopping a distancia cambiaron un poco mi forma de comprar…

Por una razón simple: vuelvo a Francia una vez o dos por año, con suerte. Mis padres vinieron una vez este año. Mejor dicho: todo lo que compro en Francia durante el año, solo los tengo en mano varios meses después. Entonces nada de comprar ropa muy de moda porque seis meses después seguramente no tendré más gana de usarla. Al contrario, eso me obliga a racionalizar, tener paciencia, fantasmear mi dressing.

Más allá de la impaciencia evidente que existe (cierta frustración de no tener lo que compraste ya!), hay mucha ventaja en esta forma de comprar:

-          Puedo evaluar con anticipación el cost-per-wear de la prenda, repasando lo que tengo un mi guardarropa, con que otra prenda la voy a usar, creando unas siluetas con la aplicación Stylebook para estar segura de mi compra. Después de unas semanas, la miro otra vez para ver si todavía me gusta.

-          Muchas veces, compro prendas que ya conozco porque las vi o hasta las probé en tienda durante la temporada pasada y espero encontrarla a buen precio en la página francesa Vinted. Reduje mucho mi presupuesto dedicado al shopping en comparación con el año pasado, aunque ya compraba en esta misma página, únicamente porque ahora hay un plazo, una espera, que ayuda en mi reflexión.

-          Ralentice mi shopping, la noción de tiempo y de urgencia que sentía a veces, me parece diferente ahora: nada de comprar un artículo que recién salió a la venta, me obligo a cierta espera, ya me acostumbré y me permitió evitar muchos errores. Pongo el artículo en mis favoritos, lo miro otra vez unos días después. Si se vendió, no era para mí, Si sigo pensando en este artículo meses después, seguramente lo encontraré otra vez en Vinted.

Tener que esperar 6 meses para probar la ropa que compras, te asegura que solamente compras cosas que realmente quieres. Más todavía si piensas que puedes llevar contigo solo 23 kg en el avión a cada viaje. Es toda una búsqueda, y te obliga ser exigente, eligiendo ropa con cual no te vas a cansar.

El resultado: todavía no recuperé mis compras de estos últimos 9 meses! ¡Que emoción cuando pienso que los tendré en mis manos la semana que viene! Les contaré, seguramente les enseñaré por acá en unos looks. Seguramente habrá unos errores de casting, pero adentro de todo lo que compré hay:

  • SHOULD BE A BASIC

Prendas que ya conozco, que son «faltantes en mi guardarropa» (un par de botas altas de cuero natural, una blusa blanca bohemia) solo falta ver si llego a usarlas e integrarlas a mi dressing.

  • GO GO GO

Prenda ultra básica: sandalias de cuera camel, remeras Uniqlo que sirven para todo (diariamente, para el yoga, para viajar…), calzas de deporte de buena marca, joyas originales, remera blanca o azul marino, camisa cuadrada… todo de marca francesa o de buena calidad que estaré feliz de usar y me durará mucho tiempo.

  • TRY ME

Unas prendas soñadas que voy a tener que poner a prueba: las compré para usarlas en un look que tengo en cabeza o que vi en otra persona. ¿La peor trampa no? ¡Puede ser! Hay ciertas prendas que estoy buscando desde años entonces no lo pensé mucho tiempo antes de comprarlas. Solo me faltará probarlas, pero si el resultado no es lo que esperaba, de último, las venderé de vuelta. (ejemplo: un vestido largo bordeaux de encaje inglés con cuello alto, un suéter gris con mangas cortas que pagué menos de 5 euros y de ultimo servirá para el yoga…).

 

Solo les puedo recomendar probar esta experiencia del «postponed-shopping” si tratan de tener un guardarropa reducido o minimalista, o simplemente si no quieren equivocarse en sus compras. Traten imaginarse que no podrán usar la prenda antes de 6 meses. Si no dudas que el articulo te seguirá gustando, entonces, encontraste el esqueleto de tu dressing, prenda fuerte que seguramente usarás sin cansarte. Para estas prendas, estoy dispuesta pagar más y esperar 6 meses sin problema si estoy segura que los voy a usar durante años!

Siempre puedes seguir comprando accesorios o algunas prendas en el momento sabiendo que las vas a usar una temporada o dos, solo el presupuesto que le vas a dedicar no es el mismo.

Para resumir, creo que, gracias a esta forma de comprar, pude tener una reflexión interesante sobre el deseo y la compulsión en el shopping (aunque nunca compré de forma compulsiva, pero hablo de este sentimiento que te hace comprar ya porque piensas que sino la prenda va a desaparecer y agotarse dentro de 10 minutos) (es FALSO).

Me gusta la idea de controlar la construcción de un dressing coherente, con paciencia, y la satisfacción de finalmente encontrar una prenda que buscaste mucho tiempo, y que un día termina siendo tuya a muy buen precio.