El Calafate: joya de la Patagonia

Un nuevo post hoy en el blog, para seguir con nuestro viaje en el sur de Argentina. Les deje en Ushuaia, se acuerdan?

Les propongo subir un poco más al Norte para visitar juntos una de las maravillas de Argentina, en Calafate.

Tomamos un vuelo directo desde Ushuaia para llegar 1000 km más o menos más al norte, en esta ciudad anclada al Lago Argentino. Para que sea claro: la ciudad de Calafate en si no tiene ningún interés. Solamente sirve de dormitorio para los turistas que vienen todos a ver una sola cosa: el famoso glaciar del Perito Moreno. Ya lo vamos a hablar.

Elegimos un hotel en los afuera de la ciudad, en los bordes del lago, y volvimos más tarde en el viaje a Calafate para tomar otro vuelo, entonces tengo los datos de 2 hoteles para darles (al fin de este post). Ambos hoteles regulares, sin nada especial, un poco impersonal, al medio de la nada, pero con vista al lago. Podíamos estar en el centro de la ciudad a pie en 20 minutos pasando a lo largo de la laguna.

Teníamos 2 días para pasar en Calafate, y aunque parece poco, era suficiente. Pueden quedarse más tiempo si les apasiona el tema de los glaciares, pero para nosotros era suficiente y vimos lo más lindo en estos dos días. Cuando llegamos a la mañana, fuimos al Centro turístico, más precisamente la intendencia del parque nacional de los glaciares, en el centro: un lugar verde, bien cuidado y que da muchos datos acerca de los glaciares de la región y las excursiones. Les consejo visitarlo.

El Perito Moreno

Decidimos ir al perito Moreno la misma tarde, porque teníamos muchas ganas de ver lo que todo el mundo llamaba una maravilla.

Arriba, en nuestro coche de alquiler, en la ruta nacional 11, hacia el parque nacional de los glaciares. Pasamos a lo largo del lago que terminamos dejando atrás y entramos en paisajes áridos y desolados. Por suerte no fue por mucho tiempo: el parque nacional está a solo unos 50 km de Calafate, es poco por Argentina, pero mejor así!

La entrada al parque se paga (precios en función de tu nacionalidad y residencia) y después lo recorren en coche. Unos miradores les permite parar de vez en cuando para mirar el glaciar. De lejos ya se ve impresionante, y no podía dejar de sacar fotos por todos lados. Mas se acercan, más grande parece y menos se ven sus extremidades…increíble!

Llegando al parking, toman una navette para ir hasta donde empiezan las pasarelas que permiten ver el glaciar bajo diferentes puntos de vista. Igual que en Iguazú, el parque está muy bien construido y cuidado, con facilidades para que lo puedan recorrer sin dificultad los niños y personas más viejas.

Las pasarelas se pierden en el bosque, se acercan, pero mantienen el glaciar escondido, como si jugaba a escondite con nosotros… casi una frustración cuando, de repente, aparece, imponente.

Su azul celeste se destaca completamente en lo negro de las montañas atrás. El silencio rodea este gigante, solamente interrumpido cuando de vez en cuando un ruido enorme señala que un trozo de hielo se está separando del glaciar. Un ruido similar al trueno. Te das vuelta, busca de donde viene el ruido, a veces llegas a ver los trozos cayéndose al agua, y nada. El silencio de vuelta.

Quisieras acercarte, ver más cerca estas grietas que parecen más celestes por allí, este azul que parece artificial, aunque es lo que ofrece la naturaleza con toda su fuerza.

Al final, son las ganas de verlo por otro lado que te hacen seguir caminando en las pasarelas, porque podrías quedarte acá, en frente, mirándolo durante horas. Camino a lo largo del glaciar, dejándolo a mi izquierda, hasta llegar a un lugar donde el brazo del lago se hace más ancho. El agua tiene este color celeste-gris polar, donde el azul del glaciar parece más puro todavía. Me quedo gravada en la mente esta visión del glaciar, como planteado en el lago, rodeado por estas montañas negras amenazantes. Un barco de turismo se acerca despacito, minúsculo al lado del gigante, mientras un cóndor da vueltas arriba, como si fuera únicamente para nosotros.

No les puedo explicar con palabras lo que sentí en este momento frente al glaciar, pero era una mezcla de paz, asombro, peligro, humildad. Realmente es una de las cosas más bellas que vi en mi vida de viajera…

Las pasarelas se alejan poco a poco del glaciar, dejándolo atrás, lamentablemente. Van hacia el parking. Todo el recorrido es hermoso, y como se lo decía, hasta sin el glaciar estas montañas negras con esta agua tan tranquila y estos colores que no se ven en Europa, ya era maravilloso. El glaciar llama la atención en un paisaje que ya merece la pena solo en sí.

Y van dejando este lugar, mirando al gigante una última vez, pensando que puede ser nunca más volverán a estar acá, y que, si vuelven, de toda forma, el glaciar ya será otro.

(Como se lo decía, los datos que les dan en la intendencia del parque nacional son muy completas e interesantes, y explican cómo vive y se derrite el glaciar).

 

Excursión en barco hacia los glaciares Uppsala et Spegazzini

Al día siguiente teníamos reservada una excursión en barco en el lago argentino, para acercarse a los glaciares únicamente accesibles por agua: los glaciares Uppsala et Spegazzini.

Anótate: las excursiones en barco arrancan muchas veces a la mañana, así que es mejor planificar un poco lo que quieren hacer de sus días para no perderse nada. Nosotros habíamos reservado el día antes para quedarnos tranquilos.

 Tomamos la misma ruta nacional 11 hasta un cruce: a la izquierda hacia el parque nacional, a la derecha hacia Punta Bandera, el puerto donde salen los barcos. Les consejo llegar temprano porque hay mucha gente saliendo. Eligen un lugar cerca de la ventana en el barco (afuera hace frio y yo estaba contenta poder mirar todo sentada en el calorcito). La navegación dura unas horas (llévense unos sándwiches y su equipo de mate!) y el barco hace maniobras para acercarse mucho a los icebergs de todo tamaño, y hasta el glaciar Spegazzini, muy lindo para mirar.

Tuvimos suerte con la meteo, hermosa, y los rayos de sol tocando el hielo te dan la sensación de estar adelante de unas joyas!

Todo está hecho para el turista, hasta foto de recuerdos, lo que no me gustó mucho pero bueno. El precio de la excursión es bastante alto (creo que pague algo como 2000 pesos en la época). Aparte eso, es un lindo momento y Calafate es realmente el lugar indicado para este tipo de expedición, siendo LA región de los glaciares. Como les decía, pueden quedarse más tiempo y ver otros glaciares, hacer mini-trekking y caminatas arriba…

Nosotros nos fuimos al día siguiente por otro destino y dejamos allí nuestra visita de Calafate. Solamente aprovechamos la tarde para ir a comer un helado al centro, pasear en las calles. Les consejo una vuelta por el paseo de los artesanos, el Librobar y las tiendas alrededor, todas de madera.

Podrán encontrar los artículos o regalos habituales: cuchillos, mate de madera, de cuerno, de calabaza, accesorios de lana o de cuero, alfombras de piel, y la especialidad de la ciudad, el Dulce de Calafate.

Acá les dejo, pero nos vemos muy pronto para llevarles más al Norte para el destino siguiente de este viaje en Patagonia!

 
  •  Intendencia Parque Nacional Los Glaciares

02902 49-1005

Libertador y Ezequiel Bustillo

 

  • Meulen Hosteria Y Apart

Calle 202, El Calafate, Santa Cruz

hosteriameulen.com.ar

02902 49-2982

 

  • Terraza Coirones

Calle 92 65, Z9405 El Calafate, Santa Cruz

terrazacoirones.com

02902 49-6115

 

  •  Pura Vida

Av. del Libertador 1876, Z9405 El Calafate, Santa Cruz

02902 49-3356

 

  • Chocolates Ovejitas de la Patagonia

Av. del Libertador 1197

02902 49-1736