Que hacer cuando extrañas a tu país?

Es un tema que toque rápido en mi último post “mon cœur bat pour”, expatriarse tiene cosas buenas… y malas.

Si me siguen desde un rato, ya saben, y sino les cuento: me mudé definitivamente (esta palabra suena rara para mí, porque en serio, quien sabe lo que significa “definitivo” en este mundo?) a Argentina hace 6 meses. Ya pueden imaginar lo diferente que es Argentina de mi país nativo, Francia. Y si no conocen Argentina, ¡solamente se lo pueden imaginar!

Solos los que viven un rato largo afuera de su país van a entender de que estoy hablando, sobre todo si no vuelven a casa desde hace mucho… Pienso que es buen momento para terminar con este mito del expatriado viviendo como una estrella de rock, globe-trotter a la vida soñada. Saben, este primo medio bohemio que se fue a Nueva-Zelandia o este tío que trabaja en no-sabemos-qué en los Emiratos árabes, de quien hablan todos como de alguien especial sin saber bien cómo es su vida… ¿Les interesa levantar la cortina? Entonces vamos!

Los principios de una expatriación siempre son buenos. Hasta cuando conoces el país, te mantienes un rato dentro de esta zona donde estas «el recién llegado». A veces lo aprovechas un poco, para que los locales no sean muy duros con vos, y para no darte cuenta demasiado rápido que ya no vives más en Francia!

¿Lo peor? Cuando los argentinos te preguntan de dónde sos y contestas «Francia», en este momento siempre te contestan: «¡Que bueno, Francia! ¡Qué lindo!», y después «pero que haces acá? » …En un principio, me reía, decía «No, todo bien, yo quería venir…» no sé qué… y me olvidaba esta frase.

Lo que no sabe la gente, es que cuando las cosas no te andan muy bien, o peor todavía, un día estas mal, este tipo de frase acaba de convencerte que comiste un error muy grande dejando Francia.

Francia, este país donde todos son campeones para quejarse siempre, aunque lo tienen todo, en serio? Francia donde lo único que piensan es trabajar, que no tiene nada exótico, que es tan complicada con sus procedimientos y su rigidez administrativa…

Después de unos meses en Argentina, te das cuenta que el lio administrativo es peor acá todavía, similar a los doce trabajos de Asterix… Que, si tienes que ir al banco, mejor te tomas el día, que tener una tarjeta de crédito no es tan fácil, que, si en Francia el fin de mes puede estar complicado, acá uno llega a la mitad como puede, que un sueldo aceptable se logra trabajando dos veces más que allí, y que puedes olvidarte ir de vacaciones en avión o al esquí si no sos de una familia con mucha plata…

O sea, una vez que paso un tiempo de adaptación a tu nueva vida, te caes de tu linda rama de francés y dejas de pensar que todo esto es muy típico para pensar que es una m****, como lo piensan todos los argentinos… Alégrate: eso significa que ya te adaptaste (¿integraste?) al país!

Primero, no hay de que estar inquieta. Cuando uno te pregunta si lo extrañas a tu país, te das cuenta que nunca lo pensaste, demasiado ocupada en tu integración acá.

Y poco a poco, se van sumando experiencias frustrantes (experiencias normales de la vida) y llegas a pensar “en serio? Me perdí una tarde entera en este banco de m***? ¡Y además cuando vuelvo a casa ni tengo forma de relajarme con un poco de queso y de vino francés… y no entiendo porque la gente mira este tipo de programa a la TV, son más tontos que nuestra telerrealidad!”

Otro día será: «Como es eso que acá no hay forma simple de pagar boletas? hay que ir hasta el centro y buscar un Pagofacil donde haces cola durante media hora con 20 personas adelante tuyo… bueno aprovecharé para hacer unas compras después… Ah no, es cierto, el supermercado estará cerrado a las 16h…” (los horarios de Argentina todavía son un misterio para mi)

Como se lo imaginan, cada uno tiene momentos de cansancio y dudas, y cuando se suman cosas más difíciles todavía en tu vida, no anda más nada. Adaptarse a un país nuevo te pide mucha energía, tienes que prestar dos veces más atención para entender charlas básicas (¡ni hablo de bromas que nunca entiendo!), para pagar con otra moneda que la tuya, para controlar tus gastos con un sueldo mucho menor.

Entonces, cuando tienes que enfrentarte con más dificultades que también te piden mucha energía (búsqueda de empleo, duelo, solitud, problemas personales…), aunque forman parte de la vida también, no queda nada para buen humor y positividad (¿así se dice no?)

Obviamente, en estos momentos lo que más precisas son cosas consoladoras, como:

-          Ver a tu familia: imposible, están lejos… si ahorras mucho capaz que llegues a viajar una vez este año, dos veces si ellos te vienen a visitar…

-          Ir de shopping: acá hay que aceptar las diferencias de cultura y lo que te permite un sueldo bajo. Si además te enfocas en lo que ves en las redes europeas, olvídate porque estas cosas nunca llegaran hasta Argentina (aduana, ley sobre las importaciones…) entonces solo te queda la frustración hasta tu próximo viaje a Francia.

-          Comer algo que te gusta comer en Francia:

Queso: los quesos baratos (que más se compran acá) nos parecen insípidos a nosotros franceses. Buscando un poco más y pagando un precio más alto podrás conseguir cosas buenas… lo mismo para fiambres.

Un plato típico francés o que solías comer de pequeña: pasta con jamón y queso, gallina en la olla de tu mama, cassoulet de tu papa… Déjenme saber si llegan a encontrar el mismo sabor de sus platos consoladores estando afuera de su país. Por mi lado, hasta abandone la idea de hacerme mi clásico puree-salchichas cuando vi las caras de las salchichas acá…

Un pastel gigante de chocolate: otra decepción porque el chocolate argentino es caro y no siempre de buena calidad. Los postres que podrán comprar son muchas veces muy dulces (obviamente hay excepciones). ¡Mejor olvidar esta opción para buscar consolación! Y después de todo, estarán de acuerdo conmigo que para la salud no es buena idea, aunque te hace bien en el momento, después te parece mala idea)

No estar sola

No estar sola durante una expatriación me parece un punto muy importante para aguantar. Si estas con tu pareja, va a tener que ser un ayudante fuerte para apoyarte durante tus momentos difíciles (y al revés también, porque seguramente tendrá también sus momentos de duda). Puede ser más complicado si (como es mi caso) tu pareja es de tu país de adopción y tiene otro ritmo que el tuyo: cuando vos acabas de dejar a tu país, el vuelve a encontrar el suyo. Es muy probable que no entiende lo que estás pasando o que no comparta tus dudas o lo que no te gusta en tu nueva vida. Tu tarea va a ser de comunicar mucho con él para que se entere de lo que te pasa antes de que te hartes.

De forma general, rodéate de familiares y amigos: ¡créate una red nueva! Es esencial compartir tus emociones con alguien, y a veces lo mejor para escucharte es otra persona que tu pareja. Encuentra diferentes personas que te puedan escuchar, ábrete a la gente, que sea tus compañeros de trabajo, chicas de tui clase de danza, familia de tu pareja, otros expatriados que puedes encontrar gracias a asociaciones (Alianza Francesa…) que podrán entender perfectamente lo que estas pasando.

Sentirte entendida, aceptada y apoyada es a veces lo más importante de todo cuando te sentís mal. Te permite desahogarte, dar un paso atrás para mirar las cosas con más distancia y no tomar decisiones demasiado rápido, ¡y a veces es suficiente para rebotar con mas energía!

 

Pasarla bien

Como le decía, en estos momentos cuando nada anda como quisieras, ¡hay que tratar de evacuar! Evacuar las malas ondas, olvidar, aunque sea un ratito estos problemas, y pasar un buen momento. ¿No tienes estas cosas que de costumbre te hacen bien en Francia? No importa, empieza a mirar tu entorno y encuentra algo que te permite pasarla bien, como:

-          Comer un helado (¡porque el chocolate no pero el helado sin duda es argentino! ¡Un lujo!)

-          Adaptarte al shopping argentino, aunque sea solo para cambiar de aire y dar una vuelta. Si nada de lo que ves te gusta realmente y no quieres comprar nada, proba igual, solo para ver que te queda bien… Quien sabe, puede ser terminaras encontrando algo, ¡y sino por lo menos habrás pasado un buen momento!

-          Hacete una manicura. ¡Cuídate! Olvídate de todo mientras te hacen las uñas, que te masajean o que te cortan el pelo. Sera un momento a sola con vos misma!

Tenga las ideas claras

No siempre es fácil cuando estas mal, pero cuando es así te recomiendo una cosa: ¡mantente con la cabeza fría! Deja pasar unas horas, unos días, respira hondo. No tomes decisiones apresuradas. Lo primero que pensaras sin duda será sacarte un pasaje de vuelta lo más antes posible para volver a casa, mandando todo al c*****. En mi opinión, no es la mejor solución.

Primero porque acuérdate, te fuiste porque lo querías, nadie te obligó, entonces trata de acordarte porque lo hiciste. Te pusiste un objetivo cuando te fuiste, y sin duda sabias que no iba a ser fácil todos los días. El momento que estás pasando es normal, es parte del proceso de expatriación. La falta y las lágrimas también, lamentablemente. Abandonar en camino sería dejar el proyecto sin terminar, y no saldrías de eso orgullosa, ¿no? Respira, levanta la cabeza, céntrate en lo tuyo, tu proyecto, tu fuerza: ¡puedes lidiar con eso!

Después, acuérdate que ningún país es perfecto. Cada uno tiene sus pros y sus contras, cosas que te gustan y cosas que odias. Acuérdate como te insoportaba Francia, sus franceses que pasan el tiempo quejándose, sus mentes chiquititas que no saben disfrutar la vida desde su vida confortable europea. Acuérdate tu ciudad nativa que te parecía tan pequeña y aburrida, y que te dio ganas de irte por otro lado. Aunque ahora mismo te parece ideal, es una ilusión, y sin duda sería un refugio para vos por un ratito, pero te darías cuenta rápido que no está mejor allí. Si volver de vez en cuando te va a hacer bien, obviamente, no pienses volver a casa cuando se pone difícil: seria huir en vez de solucionar las cosas.

Hacer proyectos

Salir de un mal momento, que sea en pensamiento, proyectándose en el futuro, es buena manera de ir para adelante. Mantenerse en movimiento te salva, sobre todo cuando nada pasa bien, porque te vuelves el motor del cambio y tu cerebro va aceptando la idea que este momento malo no es para siempre.

Planifica un fin de semana o un día para descubrir un lugar nuevo, organiza una escapada con tu pareja, una cena con amigos, invita a familiares en casa…

No te aconsejo focalizar en la organización de tu próximo viaje de vuelta a tu país, porque la fecha puede ser lejos y el presupuesto bastante alto, y todo eso puede terminar desgastándote más todavía. Mejor trata de conocer tu entorno, no hace falta ponerse en gastos, lo más importante es traer novedad y conocer mejor tu nuevo lugar de vida. Es normal agarrarse a lo que quieres de tu cultura original, pero hace falta abrirse a tu cultura nueva y buscar sus lados positivos (¡a veces están escondidos!)

Confía en vos siempre

La expatriación es una experiencia que te desarraiga y te hace perder tus puntos de referencia (y no solo geográficamente). Seguir viviendo por otro lado es una prueba porque tienes que encontrar nuevos puntos de referencias, nuevas costumbres. Y más allá de seguir viviendo, sobre todo se trata de reinventarse, porque la realidad que conocías en tu país nunca será la de tu nuevo país de adopción, hasta si tratas de reproducir un modelo similar. En vez de buscar una copia de tu antigua vida, mejor trata de renovarte aceptando las diferencias de tu nuevo entorno, encontrando su mejor lado. Mucho más constructivo, esta manera de ver las cosas te permitirá evolucionar. Nunca te olvides que ya es un gran logro realizar una expatriación, y demuestra capacidades de adaptación muy fuertes (y solo con eso ya te debería alcanzar como para estar orgullosa).

Mis consejos perso:

  • Mirarte una película francesa en francés

  • Charlar en WhatsApp con tus amigos, dejarles mensajes vocales (¡que alivio escuchar tu idioma y su voz!)

  • Adaptarse a la cocina local: no trates de encontrar tus platos franceses favoritos sino descubrir un plato típico argentino. Si es posible casero: ¿no hay mejor lugar que Argentina para probar un buen guizo de lentejas no?

  • Concentrarse en si misma (no importa nada, hace yoga o reserva un masaje), y acordarse también porque decidiste irte, lo bueno de la experiencia y la fuerza que te dio

  • Empezar un blog o escribir un diario personal

 

Las cosas que te darán energía:

 

  • Que alguien te diga que hablas rebien castellano

  • Salir con éxito de entrevistas de trabajo

  • Acabar con trámites administrativos (¡migratorios o solamente pagar una factura, a veces es un desafío!)