Patagonia : El Chaltén

Volvemos a mi viaje en Patagonia con esta publicación. No lo olvidé, solo tenía ganas de hablarles de otras cosas últimamente y no quería cansarles con mis viajes! Les dejé en El Calafate si se acuerdan, primera etapa de nuestro gran viaje en el sur argentino! Seguimos la ruta un poco más al norte – pero Argentina es tan grande que, como decirles, 1000 km más al norte todavía sigue siendo el Sur – hasta El Chalten, que fue una de mis etapas favoritas del viaje!

¡Vamos!

 

 

 

El Chalten es una estación chiquita de montaña, famosa en Argentina sobre todo por una cosa: es la capital del trekking! perdida al medio de la nada, la ciudad está a los pies de las montañas (muy simple: no pueden ir más lejos ya que allí termina la ruta). Desde el aeropuerto de Calafate, alquilamos un coche y nos fuimos. El paisaje es bastante monótono, hasta que se acerquen de El Chalten. De lejos se pueden ver las famosas torres apuntando hacia el cielo, saliendo de la nada.

Una parada en la ruta para sacar unas fotos, y ya estamos llegados. (Sin duda, el avión queda la mejor opción si quieren ahorrar tiempo para viajar en Argentina)!

Para mí, fue una sorpresa descubrir una ciudad tan «pequeña» pero que atrae tanta gente. Porque se viene de lejos hasta El Chalten, y en la ruta pueden cruzar a muchos haciendo el dedo, y en general llegan a su destinación.

Hay que reconocerle algo: El Chalten tiene esa onda roots. La ciudad sirve sobre todo de dormitorio para los deportivos que quieren hacer trek, y vinieron a desafiar las torres del Fitz Roy y otros caminos alrededor. Nada de inseguridad, un ambiente muy relajada, hoteles chiquitos o pensiones, algunas terrazas para tomar un trago al sol después de la caminata… ¡Un ambiente típico de estación!

Es lo que me gustó, porque no tiene nada que ver con el turismo masivo, a pesar de que el lugar tiene mucha fama. No entendía porque, hasta estar en la pista caminando y descubriendo el paisaje increíble, que te da motivación para seguir adelante, aunque estas cansada. Pero lo hablaremos más abajo.

 

Elegimos un hotel chiquito muy simple (como siempre les dejo al fin de la publicación la dirección de todos los lugares recomendables). Si pueden, les aconsejo reservar porque puede haber mucha gente y ser complicado encontrar un cuarto libre… Muchas veces tendrán un cuarto con la ducha compartida, pero todo estaba muy limpio. Simple y eficaz, el objetivo evidente de los turistas de Chalten no es pasar tiempo al hotel: temprano a la mañana, cruzan vecinos listos para salir, zapatos a los pies, lentes de sol ya puestas, sombrero para el sol y mochila, llevando el famoso lunch bag que venden por todos lados y permite sobrevivir más o menos 18 días (¿a ustedes también les asusta?) en la naturaleza.

El mismo día de nuestra llegada, estábamos listos y motivados para enfrentarse con el más famoso de Chalten, que te mira desde arriba: el Fitz Roy. No, mentira, decidimos empezar tranquilo con un trek corto: el Cerro Torre, o Laguna Torre. Una linda caminata que igual nos ocupó toda la tarde, entre subidas y bajadas, sol y sombra. No les mentiré: sufre mucho por el sol y repito: vayan con el equipo necesario! Este lugar no es para ir sin preparación ni material. Prioridad al agua, sombrero, crema solar y lentes de sol, y zapatos buenos! Lleven un sándwich o algo por si les baja el azúcar (o solo porque hace bien).

Si este trek tienen el nombre de una de las torres, por suerte no se trata de subir arriba. La subida es bastante tranquila, y la mayor parte de la caminata consiste a dar vueltas, alejarse y acercarse de la torre, verla de más cerca, perderla atrás de los arboles… Pero el paisaje cambia todo el tiempo entonces es agradable. Es todo piedra o bosque, y no hay dificultad técnica, o muy poco. Sería una caminata bastante asequible (pero tampoco fácil como lo dicen a veces…).

Volví cansadita esta tarde y a la noche tuvimos una cena más que merecida! Disfrutamos de un restaurante bueno, con platos llenos, que daban hambre, y tenían linda presentación. La atención muy buena, los precios correctos por un restaurante de montaña, única cosa negativa: el calor casi insoportable al piso donde nos instalaron (pero era la única mesa que quedaba y fue el único lugar que les gustó a mis padres, y como viajé con ellos les dejé elegir). Carne, puré de calabaza, salsa rica, buen vino, pedimos de todo y esta noche descansamos muy bien!

 
 

A la mañana siguiente, estábamos listos para el desafío del día, no de los menores: el Fitz Roy. Esta vez sabíamos que el trek era difícil y yo me lancé sin ponerme objetivo, ni el de terminar. El nivel es más alto en esta caminata que en el Cerro Torre, y eso ni bien empieza. La salida del trek se encuentra al pie de la montaña con un ascenso fuerte y bastante largo, que te corta las piernas desde el principio. Otra vez, no se olviden de llevar agua y de mejor si pueden salir temprano a la mañana, cuando todavía no hace mucho calor, si caminan de verano. El trek sigue igual después: subir, bajar, pero tiene también muchos miradores que les dejan respirar un ratito mientras sacan fotos y recuperarse. Hay que decirlo: el paisaje es hermoso casi todo el tiempo. Unos pasos se pierden adentro del bosque, pero la mayoría del tiempo la vista es increíble. Pero repito, el Fitz Roy se merece y no les aconsejo ir si tienen algún dolor (tipo articular u otro). Traten de estar al mejor de su preparación física este día, sino la caminata se puede volver una pesadilla.

Pasamos casi 7 horas este día, ida y vuelta, y admito que no terminé el trek. Decidí pegar la vuelta una hora antes de llegar arriba, el lugar más mágico por lo que escuché. Pero estaba fatigada por el calor, que no aguanto, y preferí recordarme lo bueno de la caminata, volviendo tranquilamente bajando por el mismo camino. Lo más: llenar su botella en los corrientes donde el agua es tan pura que se puede tomar, y mojarse un poco los pies. ¡Saqué muchas fotos porque había muchas oportunidades durante el camino, como les decía los paisajes eran increíbles! El lago también es una parada obligatoria, solo para mirar la vista, sentarse 10 minutos, bañarse (por lo menos las piernas, hace bien, esta fría!). El lugar era tan sereno que tuve ganas de hacer unas posturas de yoga (se lo dije: el Chalten tiene esta onda roots).  Algunos se quedan a acampar al lago, pero les confeso que no me tentó cuando vi las numerosas gatas peludas (orugas) que se caían de los arboles arriba las carpas, y también durante la caminata: ¡prudencia!

Después de este día, necesitábamos dos veces más descanso! No solo volvimos a este muy buen restaurante de la noche anterior, pero también comimos helado artesanal. ¡No se la pierdan! Que placer después de ducharse, comer bien, meterse en la cama y compartir medio-kilo de helado juntos! Una costumbre típicamente argentina no muy difícil para tomar!

 

 

Después de esta última noche al Chalten, nos levantamos un poco doloridos, pero con la firme intención de disfrutar las últimas horas en este lugar mágico. Nuestro avión era a la tarde, entonces nos fuimos para una última pequeña caminata (realmente pequeña esta vez), que empieza a la entrada de la ciudad, del otro lado del valle: El mirador de los cóndores. Me pareció buena caminata como para terminar y despedir con el lugar porque ofrece una vista sobre todo el valle donde está ubicada El Chalten, y como tela de fundo las famosas torres. ¡Esplendido! Cuando llegan arriba, una piedra permite ver la única ruta por cual se puede llegar al Chalten, dando la espalda a la ciudad. Pero la vista se abre sobre las llanuras hasta el horizonte, con sus colores marón y verde que puedes mirar un largo tiempo, mientras el viento de Patagonia te hace olvidar este sol que te pega fuerte.

Les dejo con estas palabras, que me hacen vivir otra vez este viaje y me dan ganas de volver al Chalten! Es un lugar fuera de lo común en comparación con los otros destinos del sur, menos ruido, más simple, y un ritmo humano. Un paréntesis deportivo en nuestro viaje, y espero que la ciudad sabrá proteger esta identidad y este ambiente que la hacen única!

 

 

 

Tip: El Chalten tiene una sola estación de servicio con nafta a la entrada de la ciudad. Si van y vuelve, desde el aeropuerto, es suficiente, pero si tienen que hacer más kilómetros tómenlo en cuenta!

 

Lectura obligatoria: me encantó la historia dibujada por Penélope Bagieu durante su viaje al Chalten y me reconocí totalmente en lo que describió! (ya les hablé de ella acá)

 

 

Hotel Mermoz

José Antonio Rojo 138, El Chalten

Téléphone : 02966 27-1100

 

 La Tapera

José Antonio Rojo, El Chaltén

 

 Heladería Domo Blanco

San Martín, El Chaltén