Porqué hago Yoga?

Hoy en el blog hablamos de Yoga. El yoga se ha convertido una actividad de moda y pierde un poco esta imagen de practica ancestral reservada a un grupo de “locos de los chakras” envueltos en sahumerio. Presente por todos lados, el yoga se democratizó, y para mí está muy bien! En las páginas de fitness, o de muchas blogueras, valorizado por su estética, explotado comercialmente también (se venden ropa y material), el yoga está por todos lados.

Ya lo saben si me leen desde un rato o si me siguen en Instagram, practico yoga desde más o menos 2 años ahora. Entonces, soy una oveja que sigue una tendencia o realmente apasionada, el futuro lo dirá, pero tengo la sensación que esta actividad formará parte de mi vida durante un rato más. Para mí el yoga es mucho más que una moda ¡Y tenía ganas de decirles por qué!

 

Donde sea, cuando sea

Empecé a practicar yoga por despecho. Me van a decir: si querías darnos una imagen positiva del yoga, arrancas mal. ¡Pero ni nada! Yo me encontraba al medio de la nada en Patagonia por el trabajo, sin saber por cuento tiempo. Ninguna ciudad cerca, ningún gimnasio, muy poco tiempo para tener actividades personales. Imposible seguir con danza clásica que venía practicando desde 20 años, imposible salir a correr afuera por el fuerte viento patagónico y el terreno malísimo… pero sí necesitaba cuidarme, y descargarme físicamente y mentalmente después de trabajar 11 o 12 horas cada día.

Y así empecé con el yoga, solamente porque no podía hacer nada más. En mi cuartito donde solo tenía lugar para una toalla al piso. Un jogging viejo, una remera cómoda, y unos videos de You tuve y arrancaba con el yoga!

Ya con este argumento debería convencerles. Porque, me pueden dar otra actividad tan completa como el yoga donde no hace falta ningún material, poco lugar, y que se puede practicar cuando quieres? El yoga se puede hacer donde sea o casi, adentro o afuera, solo o en grupo, con un profesor o siguiendo un video, e incluye a todos en todas edades. Como es una práctica suave, está adaptado a todas las condiciones físicas y tiene un margen de progreso ilimitada.

 

Volver a la colchoneta, siempre

Porque uno puede olvidarlo, pero el yoga antes de otra cosa, es una disciplina. Seguramente es por eso que empecé yoga naturalmente después de hacer danza clásica. Es exigente, mejoras despacio, y la práctica es como un sacerdocio. De hecho, cuando uno se engancha realmente con el yoga, cada clase le enseña el camino atrás (cuanto mejoró), adelante (cuanto le falta) y se vuelve cada vez más una necesidad, una evidencia. Disciplina muy abierta y adaptada a cada nivel, el trabajo del yogui nunca se acaba. Como decía, el margen de progreso no tiene límite, sino la que se pone cada alumno a si mismo tratando de mejorar según sus posibilidades.

 

 

A cada una su yoga

Lo importante es encontrar la clase y el profesor que te corresponde. En mi caso personal, probé varios tipos de yoga diferente (yin, hatha…), practiqué sola o con un grupo, en diferentes países, en clases más o menos dinámicas, más o menos exigentes. A veces te enganchas, a veces no, eso en mi opinión depende del profesor, que pone mucho de si-mismo en su clase y la arma según su propia visión.

Cuando escucho que el yoga «es aburrido», «es para dormirse», prefiero directamente no contestar porque evidentemente lo dice él que nunca lo practicó. El yoga tiene que ver con compatibilidad y objetivos. Si encontré una clase adaptada a mi caso y mi gusto, nunca me voy a aburrir. Es el caso ahora en la escuela donde me anoté: siempre aprendo algo nuevo, el profesor alterna entre clases con material o sin nada, challenging y exigente físicamente o al contrario introspectiva y basada en la respiración. Esta diversidad me gusta y me parece que mi yoga es el yoga integral, y precisamente el hatha yoga (lo hablaremos más abajo).

Entonces, un consejo: si no te gustó una clase que tomaste, pero sientes que te podría gustar el yoga, no dudes en probar en otra escuela u otro estilo de yoga. Tiene que haber uno hecho para vos y tus necesidades dentro de todos los que existen!

 

Una disciplina completa

El yoga es una actividad completa que sola basta porque va explorando profundamente lo físico y lo emocional. La mayoría de las actividades físicas tienen también una parte importante dedicada al mental, no lo niego. Como bailarina y corredora (bueno los domingos, pero no importa), les digo que el mental es muy importante en ambas prácticas.

Pero el yoga en mi punto de vista es más bondadoso que muchas otras actividades, donde nuestra mente se enfrenta con competencia, desilusión, desaliento, dolor… y cierta violencia. Todo eso no tiene lugar en el yoga, porque nunca te comparas con otros yoguis (excepto de forma positiva cuando es para corregirse mutualmente). El objetivo de cada uno es personal y las victorias son finalmente posibles diariamente. Un día llegas a mejorar una postura y al día siguiente no? No importa, la meditación este día será la oportunidad de manejar tu frustración y sacar algo positivo de la experiencia. El yoga nos desarrolla como ser humano y no solo físicamente, lo que nos ayuda también en otras actividades de la vida.

Me di cuenta que tenía una relación al dolor no muy sana debido a mi práctica de la danza clásica, y una tendencia a buscarlo en mis actividades deportivas. El yoga terminó con eso y me dejo desarrollar otra relación, más amigable, con mi cuerpo. Tras las posturas y sus correcciones, aprendí a conocer mi cuerpo de otra forma que haciéndolo sufrir o corrigiéndome en el espejo del estudio de danza. Además del interés anatómico y la exploración de zonas corporales desconocidas, el yoga me abrió las puertas de un mundo de sensaciones nuevas. O puede ser solamente me enseñó como escuchar estas sensaciones que ya existían pero que yo ignoraba?

En fin, el yoga es para mí una higiene y sobre todo una filosofía de vida. Higiene porque para los yoguis más comprometidos, la practica va con una dieta precisa, que te hace acordar otra vez que todo eso se trata de disciplina. Yo no cambié mi alimentación desde que practico el yoga (sigo comiendo carne) pero estoy más atenta a ciertas cosas: si me siento pesada, trato de dar más verduras frutas y fibras a mi cuerpo. Aparte de la comida, el yoga nos enseña también a respectar nuestro cuerpo y cuidarlo. Ciertos movimientos de cada día (levantarse, hacer torsiones…) que ejecutamos mal los tenemos que aprender de vuelta y el yoga nos ayuda a corregir nuestras posturas.

Lo filosófico es lo que más me importa en mi practica de yoga, también porque ya es parte de mi carácter. El yoga tiene beneficios emocional y mental porque te ofrece otra forma de ver las cosas de la vida. Ser positivo, interpretar de otra forma lo que nos pasa, tomar distancia, no juzgar ni juzgarse, ser bondadoso son valores que trato de hacer mías, no solo como parte de la practica sino de mi forma de vivir.

 

 

Un momento para mí

Al final no sería este, el mensaje más importante del yoga, y también por qué tiene tanto éxito hoy en día? En nuestra sociedad siempre mas apurada, mas tecnológica, basada en la apariencia, la productividad, la eficacidad… El yoga se plantea como un momento que no produce nada concreto, nada real, nada visible, nada que se pueda vender. No, el yoga es mucho más que estos objetivos cuantificables y mediables que nos imponen a cada nivel de nuestras vidas: el yoga es 100% humano. Hacer yoga es decir “este momento que me dedico solo para mí vale mucho más que todo lo que la sociedad puede valorar”. Es darse valor a sí misma y cortarse de todo, ser presente a si misma únicamente.

Evidentemente, no es nada fácil. No es fácil liberarse tiempo, respirar despacio durante los pranayamas después de un día de trabajo estresante, de conectarse con su cuerpo sin juzgarse, de no pensar en la lista de compras en tu cartera, en la discusión con esta compañera de trabajo que te dejó molesta o a proyectos futuros, aunque sean buenos. No es fácil estar acá sin proyectarse en el mundo. Por todo eso, el Hatha Yoga con su ritmo lento es hoy en día el que mejor me permite ralentizar mi ritmo, respirar (¡dios mío que mal que respiramos durante todo el día sin darse cuenta!), entender e interiorizar las posturas.

Nunca probé el Kundalini, pero sé que esta práctica pide mucha energía y aunque quisiera probarlo algún día, por ahora es un yoga demasiado activo para mí. Lo mismo con el Ashtanga y el Vinyasa, que ya probé y que son demasiado rápidas y dinámicas para mí, no es lo que estoy buscando ahora.

 

 

Para terminar, y si hace falta convencer unas por acá, tenía ganas de recomendarles la lectura del libro Anticancer: una nueva forma de vida de David Servan Schreiber. No hablamos mucho de meditación en este artículo, porque no soy especialista. Pero en su libro, el autor le dedicó un lugar importante y le reconoció beneficios reales, casi medicales. Habla de su práctica diaria y de la meditación como disciplina, y finalmente yo termino pensando muchas veces que toda la preparación física realizada durante una clase de yoga tiene como único objetivo llevar el cuerpo hasta este estado que le permite ser presente a sí mismo. Si en un principio practicar cada día te pide un esfuerzo, la meditación termina volviéndose una necesidad, la de encontrarse sola con si misma.

 

 

Espero que este articulo les gustó, y les motivó si tienen ganas de empezar yoga sin atreverse! Esta actividad tiene tantos beneficios y ventajas que me parece ideal, para la que busca un desafío físico o simplemente un momento para ella.

Cuéntenme de sus experiencias de yogui, no puedo esperar leerlas!

 

besitos

 

Mon école de yoga :

OM - Estudio de Yoga

Rivadavia 630

Cañuelas, Buenos Aires