Practico meditación!

Hoy es una publicación un poco especial y muy personal que les quiero compartir. Quiero hablarles de yoga y más precisamente de meditación.

Como la mayoría de los yoguis que practican de forma regular, veo una evolución física y puedo darme cuenta de mis progresos en las posturas, tengo más fuerza en los brazos, puede ser también tengo más equilibrio y controlo mejor mi respiración (lo que todavía me resulta muy difícil) … pero si hay una cosa que seguía siendo un misterio para mí, y que no era mi prioridad en mi practica de yoga, era la meditación.

Todo cambió el 16 de julio pasado…

 

Como les contaba, la meditación era para mí nada más que un complemento al yoga, la lechuga que va con el churrasco (linda imagen, ya sé, de nada). Era más bien una puerta de salida que indicaba el fin de la clase. Un toque final, como una costumbre que había aceptado, pero no representaba el objetivo central de mi práctica. Muchas veces no entendía como una podía ser presente a si misma mientras se relajaba totalmente. Un día, durante una meditación, hasta me dormí completamente (“me fui del otro lado” como me dijo en el momento mi profesor que es muy bueno), y me desperté de golpe durante el “OM” final, con mucha vergüenza. Aunque analicé después este sentimiento de vergüenza para convencerme que no era tan grave, que era una boludez de sentirme bloqueada por eso, las cosas se volvieron más difíciles todavía para mí porque en cada clase después de eso, trataba de relajar mientras luchaba para no dormirme, pensando que iba a roncar… Como lo ven, ya no estaba en condiciones como para meditar y tampoco esperaba mucho de eso.

 

Las clases seguían una después de otra, y seguía mi trabajo físico, posturas, pero también empecé a leer muchas cosas acerca del yoga, y de forma general acerca de la mente y su fuerza, la potencia del mental y del universo, astrología, destino… Hablé con personas muy abiertas, sensibles, yogui o no, que tenían una forma interesante de ver las cosas. Más avanzaba en este camino, más me parecía encontrar respuestas, las cosas se ajustaban con fluidez. Seguía practicando mi meditación final de forma un poco alejada.

 

Pero anoche (escribo eso al día siguiente de mi experiencia), sin que me lo espere, algo se desbloqueó durante la clase, y medité. Quiero decir, realmente. Antes, trataba de meditar, Me relajaba, trataba de no pensar en lo que iba a hacer después de la clase o al día siguiente. Estaba muy consciente de estar acá en mi colchoneta, bastante relajada, pero siempre manejando un cuerpo y una mente que quería vaciar de sus pensamientos. ¿Pero finalmente, cuando tratas de no contralar, sigues en control no?

 

Anoche, experimenté otra cosa, muy agradable, que nunca sentí antes. No me dormí, en ningún momento dejé de estar presente, al revés, podía sentir absolutamente todo lo que pasaba en cada parte de mi cuerpo, y realmente era algo muy agradable. Una impresión de presencia total, pero sin estar nunca controlando. Al contrario, era como mirar desde afuera todos los estimules dentro de mi cuerpo, una hormiga en el dedo o una expresión en mi cara. Observaba estas manifestaciones físicas y me sentía feliz de hacerlo de forma consciente. Como si fuera un juego y sin tratar de impedirlas.

 

Pero lo mejor fue esta sensación de viajar adentro de mi propio cuerpo, de explorar. Mis órganos y mis miembros no se encontraban separados por piel, huesos, tejidos… mi cuerpo era como un conjunto en cual podía moverme como quería par sentir cada parte. Tengo un recuerdo muy preciso de haber ido hasta dentro de mi muñeca (esta frase suena rara pero realmente no tengo otra forma de describirlo). Es un poco como en esta película El chip prodigioso, sin el hombrecito en su astronave.

Tenía consciencia de la voz del profesor que seguía guiándonos, sin que me moleste, consciencia de los minutos que pasaban y mi viaje seguía, tenía ganas de compartir mi felicidad y decir que por fin lo había encontrado! ¡Eso era, lo que todos buscaban! ¡Entendía todo ahora! De verdad era una gran sensación, a la vez de control y de rendición tota. La palabra atención plena es lo que mejor lo puede explicar. Y muchas de las teorías del yoga y sus beneficios me parecieron más evidentes de golpe. Por ejemplo, como no sentir confianza cuando uno sabe que es capaz de sentir lo que estaba sintiendo?  Como no creer en la potencia del cuerpo y de la mente? Estos minutos de meditación fueron como las pruebas de tantas cosas que había leído e imaginado.

Y poco a poco, después de unos minutos creo, la sensación empezó a hacerse más floja. No se fue de golpe, pero sentí que el flujo de pensamientos normales empezaba a hacerse más fuerte que este estado que había logrado. No tenía ganas que se vaya esta sensación, pero sin duda ya con el solo hecho de quererlo, se fue todo. Demasiado control, la voluntad de algo preciso… ya estaba en camino de vuelta mi estado normal…

 

Lo quería compartir con ustedes porque puede ser muy desalentador meditar sin sentir que mejores, mientras físicamente los progresos se notan más, son más visibles. No siempre uno se da cuenta cuando la mente evoluciona realmente y si la dinámica es buena. Hasta el día logras este estado, creo, este estado de meditación, un estado de felicidad donde todo es simple y que parece evidente.

Durante estos minutos cuando meditaba, no tenía duda de que podría volver a eso, me lo prometí como uno promete volver a un lugar donde paso vacaciones lindas. Hoy, no dejo de preguntarme si llegaría a volver sola, durante mi próxima meditación. Y lo dudo. Porque en el camino no hay ningún cartel para guiarte. Anoche puede ser me encontraba en una disposición perfecta, o particular. Veremos y se lo contaré. Pero abrí la puerta y experimenté sensaciones nuevas, que llevaban en si las respuestas a muchas preguntas que buscaba. Respuestas que pensaba encontrar en el mundo exterior mientras de forma evidente siempre las tuve en mi misma, solo que no tenía acceso. Gané una gran confianza con esta experiencia personal.

La meditación me parece ahora una de las llaves para abrír esta puerta hacia un mundo interior que veo rico y benéfico.